Para mí, el amor tiene más que ver con la admiración profunda: sentir orgullo por los valores de la otra persona, por el esfuerzo que hace para crecer, por su disciplina, su carácter y su forma de enfrentar la vida. Los detalles materiales pueden ser lindos, claro, pero no deberían ser la base del vínculo.
Me gusta pensar que una relación sana suma paz, inspiración y crecimiento. Que ambos se impulsen a ser mejores personas, no por presión, sino por motivación genuina. Porque cuando admiras a alguien por lo que es y no por lo que tiene, el amor se vuelve más sólido, más real y más duradero.
Al final, el amor que yo busco puede parecer sencillo a los ojos de los demás, pero para mí hoy en día no lo es tanto. Hablo de cosas como respeto, valores compartidos, crecimiento mutuo y esa tranquilidad de estar al lado de alguien que te haga sentir orgullo, contando con todo lo anterior, no por apariencia sino por esencia. En estos tiempos debería ser algo normal… y, sin embargo, muchas veces no lo es.
¿Actualizaré este texto algún día? Jajaja Seguro.
La vida enseña, las experiencias transforman y uno siempre sigue aprendiendo. Pero por ahora, esto representa lo que veo, lo que creo y lo que quiero construir.
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