Cada vez que te veo, mi alma se enternece. Cada vez que te miro, me doy cuenta de lo importante que es ser conscientes de nuestros pensamientos y de nuestras acciones, porque no tenemos la vida comprada. Es vital aprender a ser conscientes no solo de nosotros mismos, sino también de nuestro entorno, incluso desde pequeños, aunque hayamos tenido una infancia dura o quizá insípida.
Cuando crecemos, quienes vienen antes o después de nosotros terminan guiándose, en parte, por la crianza y las huellas que dejamos. Por eso miro con calma y entiendo: no te culpo por tus decisiones. En la vida no hay buenos ni malos, solo personas virtuosas con intenciones equivocadas.
Cada vez que te veo, te quiero y te entiendo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario